Cuidado de mascotas

Cuidado geriátrico de gatos

Cuidado geriátrico de gatos

La vejez nos sucede a los mejores, incluso a nuestros gatos. Y a medida que nuestros gatos entran en la edad de oro, pueden tener necesidades o problemas específicos que deben abordarse. El proceso de envejecimiento provoca una disminución gradual de las capacidades físicas y, a veces, mentales de un gato. Tomar conciencia de estos problemas le permite al propietario brindar la mejor atención posible.

No todos los gatos envejecen al mismo ritmo. La edad biológica de un gato depende del origen genético, la calidad de su dieta, su estado general de salud y la calidad de sus condiciones de vida. La investigación estima que la vejez para los gatos comienza en algún lugar entre los 8 y 9 años.

Idealmente, el cuidado del gato geriátrico debería centrarse en medidas preventivas. Siempre que sea posible, es mejor evitar que ocurra un problema, en lugar de esperar a que se desarrolle un problema. La detección de enfermedades en las primeras etapas mejora enormemente el resultado. Los diferentes gatos tienen factores de riesgo específicos que influyen en el enfoque diagnóstico de la medicina geriátrica. Los factores de riesgo son características de la raza, la genética, el entorno y el estilo de vida de su gato que pueden ponerlo en mayor riesgo de desarrollar una enfermedad en particular u otros cambios relacionados con la edad.

Cuidado veterinario

En las últimas décadas, los avances en medicina veterinaria han causado un aumento dramático en la longevidad de nuestras mascotas. Hoy en día, los gatos viven vidas más largas y saludables. Si hay un problema con tu gato mayor, no asumas que es solo por la vejez y que no se puede hacer nada. Con el tratamiento adecuado, muchas condiciones pueden mejorar. Su veterinario puede hacer lo siguiente para evaluar la salud de su gato y mantener una condición saludable.

  • Un historial médico completo y completo. Su veterinario notará cambios en el comportamiento y las habilidades físicas.
  • Un examen físico completo
  • Conteo sanguíneo completo (CBC)
  • Perfil bioquimico
  • Análisis de orina
  • Nivel de tiroides
  • Examen fecal para parásitos
  • Pruebas de virus de inmunodeficiencia felina (FIV) y virus de leucemia felina (FELV)

    Tratamiento

    Todos los gatos deben recibir vacunas de rutina según lo exige la ley (rabia) y vacunas que sean apropiadas para las necesidades individuales. Las vacunas específicas y la frecuencia de administración pueden variar, y deben discutirse con su veterinario. El tratamiento de un gato mayor depende de los requisitos o problemas individuales de su mascota. Los problemas más comunes de los gatos geriátricos son:

  • Problemas nutricionales: control de la obesidad o necesidades especiales
  • Enfermedad dental
  • Enfermedad del riñon
  • Hipertiroidismo
  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Enfermedad cardiaca
  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Tumores de piel
  • Cáncer

    Cuidado y prevención en el hogar

    Una inspección periódica de su mascota, en casa, puede descubrir posibles problemas. Asegúrese de que su mascota tenga condiciones de vida limpias, cálidas y protegidas, y proporcione un fácil acceso al agua limpia y fresca.

    Alimente con una comida para gatos de buena calidad que sea apropiada para las necesidades específicas de su gato y no permita que su mascota gane peso excesivo. Discuta el aumento de peso inesperado con su veterinario. Según un examen geriátrico completo, se puede recomendar una receta de comida para gatos. Prepare a su mascota y, si es posible, cepille los dientes de su gato regularmente. Finalmente, siga las recomendaciones de su veterinario en cuanto a ejercicio, nutrición y cualquier medicamento que pueda necesitar.

    Las mascotas de hoy viven vidas más largas y de mejor calidad que nunca. Muchos factores son responsables de este aumento, incluida una mejor nutrición, atención veterinaria y propietarios educados. Esta mayor longevidad significa que hay más gatos que alcanzan una edad más avanzada, y que el dueño se enfrentará a las demandas y problemas especiales que se hacen evidentes con la edad.

    Comprender el proceso de envejecimiento y los problemas más comunes que enfrenta el gato geriátrico es el primer paso para proporcionar el mejor cuidado posible a su animal más viejo. El enfoque principal de la atención de salud geriátrica es la educación del propietario y la detección temprana y prevención de enfermedades.

    Es importante darse cuenta de que el envejecimiento en sí no es una enfermedad; Es simplemente una etapa de la vida. El aumento de la edad provoca una disminución gradual de la capacidad del cuerpo para repararse a sí mismo, mantener las funciones normales del cuerpo y adaptarse al estrés y los cambios en el medio ambiente.

    Muchos cambios ocurren en los gatos a medida que envejecen.

  • Se producen cambios en el metabolismo, por lo que requieren menos alimentos. Los gatos, en general, tienen un estilo de vida más sedentario, y los gatos mayores, específicamente, generalmente son menos activos. El aumento de peso y la obesidad son problemas comunes.
  • La falta de ejercicio contribuye a reducir el tono muscular y la fuerza, lo que aumenta aún más el potencial de obesidad.
  • Los cambios en el entorno o la rutina de un gato en realidad pueden contribuir a cambios de comportamiento o incluso a una enfermedad. Intentar minimizar los cambios severos o repentinos en el animal geriátrico es siempre una buena práctica.
  • Con el tiempo, los gatos comienzan a tener una disminución gradual de sus sentidos (audición, olfato, visión y gusto). La disminución de la sensación de sabor puede contribuir a la anorexia, especialmente si su gato se enferma.
  • Es posible que su mascota no responda a los estímulos tan rápido o de la misma manera que cuando era más joven. No es raro que los gatos mayores pasen más tiempo durmiendo y tengan más dificultades para despertarse.
  • La capacidad del cuerpo para repararse disminuye y la función del sistema inmunitario se ve comprometida con el aumento de la edad. Los problemas metabólicos y endocrinos, la disfunción orgánica y el cáncer se observan con mayor frecuencia en el gato que envejece. Algunos de estos problemas pueden ser difíciles de resolver, sin embargo, por lo general, es posible mejorar la calidad de vida de su mascota de manera significativa si se educa y se da cuenta de posibles problemas.

    La mayoría de los veterinarios recomiendan visitas veterinarias más frecuentes y pruebas de diagnóstico adicionales para animales geriátricos en un esfuerzo por encontrar las primeras etapas de la enfermedad, antes de que se conviertan en problemas. Practicar la prevención siempre es mejor que tratar una enfermedad ya presente. A la larga, la medicina preventiva mejora la calidad de vida y es más rentable que esperar a que aparezcan los problemas. Un dueño bien educado y proactivo es el primer paso para el cuidado óptimo de los gatos mayores.

    Muchas de estas pruebas se recomiendan en gatos geriátricos, incluso cuando se sienten totalmente normales. Se recomienda el examen geriátrico de rutina y las pruebas de diagnóstico que lo acompañan para garantizar que se descubran las primeras etapas de la enfermedad y se instituyan medidas preventivas y planes de tratamiento adecuados.

    Las pruebas de diagnóstico más comunes realizadas por su veterinario como parte de un examen geriátrico completo incluyen:

  • Un historial médico completo. Cualquier problema o inquietud que tenga sobre su mascota debe ser discutido; Sin embargo, es igualmente importante que el veterinario haga preguntas específicas que puedan descubrir problemas desconocidos para usted. Ciertos problemas que simplemente puede atribuir a la vejez, y algo con lo que tendrán que vivir, pueden ser signos de una enfermedad subyacente y ser muy tratables. Algunos veterinarios tienen cuestionarios específicos de historia de salud geriátrica que pueden ser completados por el propietario o un profesional de la salud. Hacer las preguntas correctas es muy importante para obtener un historial completo de salud geriátrica.
  • Un examen físico completo. Su veterinario realizará un examen físico completo que puede descubrir problemas específicos, incluido un examen ocular y retiniano. Él o ella también revisará los oídos en busca de signos de infección o alergias; evaluar la boca, las encías y los dientes para detectar enfermedades dentales y gingivitis; palpar los ganglios linfáticos y la glándula tiroides para agrandarlos; observar la piel y la calidad del pelaje, observando tumores de la piel o hinchazones; escuche el corazón y los pulmones, observando la presencia de nuevos soplos cardíacos; palpe el abdomen para detectar masas o agrandamiento de órganos; y registre la condición corporal general y el peso.
  • Conteo sanguíneo completo (CBC). Un CBC evalúa las líneas de glóbulos rojos y blancos. Una disminución en los glóbulos rojos indica anemia, no un hallazgo poco común en el animal geriátrico. La morfología (forma) de los glóbulos rojos también se evalúa y ayuda a determinar si la afección es aguda, crónica o relacionada con una afección neoplásica (cáncer). Los aumentos en el recuento total de glóbulos blancos pueden indicar afecciones inflamatorias o infecciosas. Los tipos específicos de glóbulos blancos (neutrófilos, linfocitos, eosinófilos, monocitos y basófilos) también se cuentan y se registran en sus proporciones relativas. Los aumentos o disminuciones en los tipos de glóbulos blancos individuales pueden proporcionar información sobre diversas afecciones de la enfermedad. Ocasionalmente, la presencia de glóbulos blancos anormales o inmaduros sugiere un posible proceso canceroso.
  • Perfil bioquímico. El perfil bioquímico es una prueba muy valiosa en el animal geriátrico, ya que evalúa múltiples sistemas de órganos. Se evalúan la función hepática y renal, y se verifica el azúcar en la sangre. Las elevaciones en el azúcar en la sangre pueden indicar diabetes, aunque los niveles altos de azúcar en la sangre se observan comúnmente en gatos que están estresados ​​debido a la visita veterinaria sola u otras enfermedades. Los electrolitos también se controlan y las anomalías pueden indicar la necesidad de más diagnósticos. También se informan los niveles de proteína plasmática y albúmina, y las disminuciones pueden indicar enfermedad renal, hepática o gastrointestinal.
  • Prueba de tiroides. El aumento de la producción de hormona tiroidea por una glándula tiroides hiperactiva (hipertiroidismo) es un problema muy común en los gatos mayores. Los signos más comunes de hipertiroidismo son el aumento del apetito y la pérdida de peso.
  • Análisis de orina. El veterinario obtiene una muestra de orina estéril insertando una aguja a través de la piel en la vejiga (cistocentesis). La muestra de orina ayuda a diagnosticar problemas renales, infecciones de la vejiga o diabetes. Si se indica ya sea por signos clínicos o por la evaluación microscópica de la orina, la orina se cultiva para detectar bacterias.
  • Examen fecal para parásitos. Dado que los parásitos gastrointestinales pueden ser más debilitantes en animales geriátricos, se recomienda un examen fecal anual. Además, algunos parásitos tienen un potencial zoonótico (propagado a las personas), lo que refuerza el valor de los exámenes fecales anuales. Se recomienda flotación fecal de rutina y pruebas específicas para Giardia.
  • Pruebas FIV y FELV. Ambas enfermedades virales pueden causar la supresión del sistema inmune y contribuir a muchas otras enfermedades sistémicas. En gatos que corren el riesgo de exposición a estas enfermedades virales (es decir, gatos al aire libre o gatos que tienen contacto con otros gatos), se recomiendan análisis de sangre de rutina. Si se desconoce el estado viral de un gato, también se recomienda realizar pruebas.

    Lo anterior representa las pruebas de diagnóstico más rutinarias que su veterinario puede recomendar para su mascota mayor. Según los hallazgos de la historia y el examen físico, las pruebas adicionales comunes pueden incluir:

  • Medición de la presión arterial. La hipertensión, o presión arterial alta, se identifica cada vez más en el gato geriátrico. De hecho, algunos veterinarios incluyen la prueba como parte del examen de diagnóstico inicial del gato geriátrico. Por lo general, la hipertensión se asocia con otras enfermedades como la enfermedad renal y el hipertiroidismo. Idealmente, la presión arterial debe medirse antes de otras pruebas de diagnóstico, ya que el estrés y la excitación pueden elevar falsamente la medición.
  • Aspiración de masas de piel. Pequeñas masas o bultos se encuentran comúnmente en o debajo de la piel. Muchas veces se trata de tumores benignos o quistes que crecen lentamente y rara vez causan problemas. Sin embargo, los gatos tienen una mayor incidencia de tumores malignos de la piel que los perros. Debido a esto, generalmente se recomienda aspirar todos los tumores de piel en gatos y evaluar las células recuperadas microscópicamente en busca de evidencia de malignidad. A veces, el número o la ubicación de las masas hace que el muestreo no sea práctico. En estos casos, su veterinario puede ayudar a determinar si la aspiración vale la pena. El tamaño y la ubicación de todas las masas deben registrarse en el registro médico, de modo que se puedan observar los cambios en las masas anteriores o el desarrollo de nuevas masas.
  • Radiografías Se pueden recomendar radiografías según las pruebas iniciales o los hallazgos del examen físico. Las radiografías de tórax son parte de un examen cardíaco. También son necesarios para evaluar los pulmones y como prueba de detección de cáncer. Es posible que se necesiten radiografías abdominales si se sospecha disfunción orgánica o si se palpan masas o agrandamiento de órganos.
  • Evaluación cardíaca. Si hay indicios de una posible enfermedad cardíaca (es decir, un soplo recién descubierto o que empeora) se indica una evaluación cardíaca más completa. Las radiografías de tórax, un electrocardiograma y un ecocardiograma ayudarán a definir mejor el alcance y la causa de una posible enfermedad cardíaca y si el tratamiento es necesario.
  • Ultrasonido abdominal. Los ultrasonidos abdominales ofrecen un método no invasivo para visualizar masas y órganos dentro del abdomen. En general, se pueden obtener más detalles y estructura con un ultrasonido que con radiografías.
  • Endoscopia La evaluación del estómago y la parte inicial del intestino delgado mediante el uso de la endoscopia es una valiosa herramienta de diagnóstico. Un problema común que tienen algunos gatos mayores es un trastorno intestinal llamado enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Los gatos con EII generalmente tienen vómitos o diarrea como síntomas, pero a veces se presentan con pérdida de peso como la única queja. La endoscopia ofrece un método relativamente no invasivo para obtener biopsias gastrointestinales para establecer un diagnóstico.

    Al final de la visita geriátrica, se puede completar una evaluación de bienestar geriátrico y entregarla al propietario.

    El tratamiento del gato geriátrico varía según los requisitos individuales y los problemas encontrados. La siguiente es una lista de los problemas geriátricos más comunes y sus recomendaciones generales de tratamiento:

  • Preocupaciones nutricionales. La dieta adecuada es muy importante en el cuidado de un gato geriátrico. No hay mejor comida para alimentar a un gato geriátrico; esto depende de los problemas específicos o requerimientos nutricionales del animal individual. Por ejemplo, la obesidad es un problema muy común en los animales mayores porque se correlaciona directamente con una disminución de la longevidad y puede contribuir a otros problemas. Los gatos con sobrepeso tienen más probabilidades de convertirse en diabéticos, desarrollar enfermedad hepática (lipidosis hepática) o sufrir una enfermedad felina del tracto urinario inferior. Su veterinario puede recetar o recomendar dietas especiales bajas en calorías y altas en fibra que faciliten la pérdida de peso.

    Además, sobre la base de la evaluación geriátrica, se pueden recomendar requisitos o restricciones nutricionales especiales. Estas dietas intentan ralentizar el desarrollo del proceso de la enfermedad o mejorar la función específica del órgano. Se encuentran disponibles dietas especiales para muchas enfermedades (incluso en las primeras etapas), incluyendo enfermedades renales, hepáticas, gastrointestinales, cardíacas, dentales y de la piel. Incluso se pueden recomendar dietas para la diabetes y el cáncer. El manejo nutricional adecuado es una parte muy importante del cuidado de su gato geriátrico, especialmente porque es algo sobre lo que tiene control.

  • Enfermedad dental. Un hallazgo común en un examen geriátrico es la enfermedad dental y la gingivitis (inflamación de las encías). Su veterinario puede recomendar un tratamiento que requiera anestesia general. Puede ser reacio a poner a su gato mayor bajo anestesia; sin embargo, si hay una enfermedad dental importante presente, su gato se beneficiará enormemente. La enfermedad dental no tratada conduce a la pérdida de dientes y puede servir como reservorio de infección para el resto del cuerpo. De esta manera, la enfermedad dental grave puede representar un riesgo para otros sistemas del cuerpo.
  • Enfermedad del riñon. La enfermedad renal (renal) es un hallazgo muy común en los gatos mayores. Los gatos asintomáticos generalmente tienen una enfermedad crónica (de larga duración). La enfermedad renal crónica se maneja con dietas especiales bajas en proteínas y fósforo. Cuando se trata la enfermedad renal, también se controla el nivel de potasio. A veces, el nivel será bajo, y puede ser necesario un suplemento. Otros tratamientos pueden incluir Pepcid® (famotidina), aglutinantes de fosfato y líquidos que se administran debajo de la piel (subcutánea) en el hogar.
  • Hipertiroidismo El hipertiroidismo es una enfermedad muy común en gatos mayores. Hay tres opciones de tratamiento. En general, el tratamiento más seguro y efectivo es la terapia con yodo radiactivo, que generalmente requiere derivación a un centro especializado donde los gatos generalmente necesitan hospitalización durante al menos una semana. La forma más común de tratamiento es con medicamentos orales (Tapazole® es el más común) que reducen el nivel de tiroides en la sangre. Finalmente, la glándula tiroides afectada se puede extirpar quirúrgicamente.
  • Diabetes. El primer signo que un propietario suele ver en un gato diabético es sed o micción excesiva. La diabetes generalmente se maneja con inyecciones de insulina en el hogar. También se recomiendan cambios en la dieta. Ocasionalmente, los medicamentos orales y la dieta sola pueden mejorar el nivel de azúcar en la sangre, sin necesidad de inyecciones. Además, algunos gatos son solo diabéticos transitorios y no requieren terapia de por vida.
  • Hipertensión. El primer aspecto del tratamiento de la hipertensión en el gato es identificar y tratar cualquier posible enfermedad subyacente (más comúnmente enfermedad renal e hipertiroidismo). Ocasionalmente, los gatos con hipertensión se presentarán solo con signos oculares (oculares). La ceguera repentina a veces ocurre debido al desprendimiento de retina o hemorragia. La hipertensión también puede causar cambios cardíacos secundarios y enfermedades cardíacas asociadas. Un medicamento común utilizado para tratar gatos hipertensos es amlodipino (Norvasc®).
  • Enfermedad cardiaca. Los soplos cardíacos recientemente descubiertos son un hallazgo de examen físico común en el gato geriátrico. Muchas veces estos soplos se encuentran antes de que un gato sea sintomático de alguna enfermedad cardíaca. Encontrar un soplo cardíaco en un gato mayor no significa que el gato tenga una enfermedad cardíaca, pero es una indicación para diagnósticos adicionales. La enfermedad cardíaca más común en el gato mayor es la miocardiopatía hipertrófica. Esto a menudo se asocia con hipertiroidismo o hipertensión. La detección temprana de la enfermedad cardíaca, el tratamiento de los trastornos subyacentes y la terapia adecuada pueden retrasar su progresión.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal (EII). El tratamiento de la EII incluye prednisona y otros medicamentos inmunosupresores, metronidazol, antiácidos y cambios en la dieta. A veces, la EII está asociada con hepatitis y / o pancreatitis.
  • Tumores de la piel. Sobre la base del tamaño, la ubicación y los resultados de la aspiración, su veterinario puede recomendar la extracción de una o varias masas de piel. A veces, estas masas se pueden extirpar solo con anestesia local, otras veces se requiere anestesia general. Su veterinario también puede decidir no eliminar una masa. En este caso, la masa debe ser monitoreada de cerca por cualquier cambio en tamaño, forma o textura.
  • Desafortunadamente, el cáncer es un problema importante que enfrenta el gato geriátrico. El linfosarcoma es el tipo más común de cáncer en el gato. No todo el cáncer debe ser fatal. La cirugía, la quimioterapia e incluso la radioterapia están disponibles y pueden extender significativamente el tiempo de calidad de su mascota o producir una cura. El pronóstico depende del tipo y la ubicación del cáncer.

    El tratamiento óptimo para su mascota requiere una combinación de cuidado veterinario casero y profesional. El seguimiento puede ser crítico, especialmente si su mascota no mejora rápidamente.

  • Administre todos los medicamentos según las indicaciones. Avise a su veterinario si tiene problemas para tratar a su mascota.
  • Darle a su mascota un examen periódico de salud en el hogar es una excelente manera de controlar posibles problemas. Revise los dientes y la boca en busca de problemas dentales y observe cualquier olor desagradable. Siente la piel en busca de bultos, golpes o descargas. Siente las extremidades y las articulaciones por hinchazón o dolor. Observe si hay hinchazón en el abdomen. Tenga en cuenta cualquier aumento o pérdida repentina de peso. Esté atento a cualquier cambio en el consumo de agua o apetito. Los cambios en el comportamiento, la apariencia o la actitud de su mascota deben discutirse con su veterinario.
  • Proporcione a su mascota mayor un lugar limpio y cálido para dormir, y limite los cambios en su entorno. Se debe proporcionar ropa de cama suave. Los cambios bruscos o prolongados de temperatura deben minimizarse, ya que muchos gatos geriátricos son menos tolerantes a las condiciones de clima frío o cálido.
  • Las buenas prácticas de aseo promueven la piel sana y los abrigos para el cabello. Los gatos mayores tienden a pasar menos tiempo acicalados y, por lo tanto, es más probable que desarrollen una piel más seca o se pongan esteras para el cabello. Prepare a su mascota regularmente.
  • La atención dental adecuada comienza en el hogar. Los dientes de su gato pueden cepillarse al menos varias veces por semana para disminuir la incidencia de enfermedades dentales. Se debe usar pasta de dientes con sabor especial para gatos, ya que los productos humanos son poco tolerados.
  • Proporcione una comida para gatos de buena calidad basada en las necesidades individuales de sus gatos. Asegúrese de que su mascota no gane ni pierda demasiado peso. Si su gato tiene sobrepeso, evite una pérdida de peso rápida, ya que un plan de reducción gradual de peso es más seguro. Trate de no dar sobras de la mesa y siga una dieta consistente.
  • A menos que su veterinario le indique lo contrario, se recomienda una pequeña a moderada cantidad de ejercicio de rutina en el gato mayor. Proporcione a su gato estimulación y la oportunidad de hacer ejercicio.
  • Se pueden recomendar análisis de sangre de rutina. Volver a revisar los análisis de sangre puede ayudar a seguir la progresión de ciertas enfermedades y cualquier cambio potencial en el tratamiento. Además, si su mascota está tomando algún medicamento, es posible que sea necesario controlar los análisis de sangre para asegurarse de que no haya posibles efectos secundarios.
  • La mayoría de los gatos geriátricos deben realizarse exámenes veterinarios de rutina al menos dos veces al año. Por lo general, no se requieren diagnósticos completos con tanta frecuencia, pero se recomienda un chequeo.